
Pero si es de lo que más me gusta en la vida.
Esa es una disyuntiva que no he logrado resolver.
O estás vivo y en este mundo para hacer lo que más te gusta; o sigues fumando con la probabilidad de que la neumonía regrese.
Y entonces opto por el placer inmediato.
Así funciono. A veces me acarrea problemas, otros los veo pasar con ánimo del que ha degustado la vida a extremos peligrosos.
Pero estoy aquí; la vida sigue, las palabras emergen, diáfanas, nobles, plenas de encanto.
Y las amistades no son sino intensas y perdurables.
Alguien me lo había dicho: una vez diagnosticado, la vida es lo más maravilloso que existe.
Es cierto: y la viviré --lo lamento--, echando humo, hasta que muera.
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