jueves, 22 de mayo de 2008

Quisiera relatar


Quisiera escribir con más frecuencia.
Que el sistema digestivo es el que más mermado se ve cuando tomas los antiretrovirales; que la piel se te reseca a niveles desesperantes; que debes utilizar una serie de medicamentos, de vez en vez, gotas para los ojos, pildoras para aminorar esa batalla intestinal, otras con la finalidad de quitarte la comezón.
Uf.
Y los miedos. ¿Hasta cuándo?, ¿cómo será?, ¿como en los filmes: postrado en una cama, agonizando hasta el espasmo y la ignominia?
O de qué manera inicia el declive.
Y así...
Quisiera relatar la manera en que mi organismo con ayuda de una infinidad de químicos, ya lo he mencionado, al menos y obligadamente 3 mil 300 pastillas anuales, está dando una pelea sin posibilidad de fracasos ante un intruso misterioso y acechante.
No variar la toma del medicamento es un tema puntual. Otro lo es alimentarse. Y vaya que los antojos y la necesidad de comer, por supuesto aunado al placer de la cocina, tienen otro sentido a partir de que sabes lo que padeces. Hacer ejercicio es vital en esta y en todas las circunstancias.
Quisiera detenerme un poco a reflexionar la vida en positivo.
Esta semana la vi: dicen los medios que eran 200 mil, pero esa masa multicolor que inundó de aromas y belleza el Paseo de la Reforma, el sábado a la tarde, dio muestra de una realidad inimaginable cuando en 1978 fue tan pequeño ese grupo de personas que salió a las calles portando sus orgullos personales que tres décadas después son orgullos multiplicados al infinito y tomaron la ciudad.
Dicen los organizadores que eran 300 mil...
Sean.
Es una multitud que pide tolerancia, que merece respeto, que está ávida de reconocimiento, pero, sobre todo, necesitada de apoyo.
Mientras los veía pasar por desde el camellón, pensé: qué lío esto de los medicamentos.
Mi solo coctel tiene un costo aproximado de 12 mil pesos mensuales. Y me lo proporciona el IMSS.
Pero hay quien no tiene aún acceso a ellos.
¿Cuántos cocteles desfilaron este sábado en la marcha por el orgullo gay?
No lo olvides: pónte condón.
En 2006 casí morí; aún respiro.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Que ya no fume


Pero si es de lo que más me gusta en la vida.

Esa es una disyuntiva que no he logrado resolver.

O estás vivo y en este mundo para hacer lo que más te gusta; o sigues fumando con la probabilidad de que la neumonía regrese.

Y entonces opto por el placer inmediato.

Así funciono. A veces me acarrea problemas, otros los veo pasar con ánimo del que ha degustado la vida a extremos peligrosos.

Pero estoy aquí; la vida sigue, las palabras emergen, diáfanas, nobles, plenas de encanto.

Y las amistades no son sino intensas y perdurables.

Alguien me lo había dicho: una vez diagnosticado, la vida es lo más maravilloso que existe.

Es cierto: y la viviré --lo lamento--, echando humo, hasta que muera.


 
 
Copyright © Palabras al portador
Blogger Theme by BloggerThemes