<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763</id><updated>2011-04-21T13:58:19.022-07:00</updated><title type='text'>Palabras al portador</title><subtitle type='html'>Un día de agosto de 2006, el virus se presentó con su grotesca carga a mis 44 años, y la vida, inevitablemente, dio el giro que todos temen. Casi morí, pero aquí estoy. Aún respiro...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-5077430892962647275</id><published>2008-12-03T10:25:00.000-08:00</published><updated>2008-12-03T10:26:30.444-08:00</updated><title type='text'>Quisiera no tener VIH</title><content type='html'>Para poder besar a más mujeres.&lt;div&gt;Para no sentirme desplazado. Para no flagelarme con las ganas. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-5077430892962647275?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/5077430892962647275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=5077430892962647275' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/5077430892962647275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/5077430892962647275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2008/12/quisiera-no-tener-vih.html' title='Quisiera no tener VIH'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-1486341854947383877</id><published>2008-10-15T18:32:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T18:33:18.169-07:00</updated><title type='text'>La coyotera</title><content type='html'>&lt;tr bgcolor="#FFFFFF"&gt;&lt;td colspan="3" valign="top" bordercolor="#FFFFFF" class="tx" style="font-family: Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: 12px; color: rgb(0, 0, 0); "&gt;&lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2008/10/03/ls-cronicasero.html"&gt;Por &lt;/a&gt;&lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2008/10/03/ls-cronicasero.html"&gt;Joaquín Hurtado&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2008/10/03/ls-cronicasero.html"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;Los policías venían y cobraban cuota a mi mama que en ese tiempo trabajaba cuidando a las muchachas en la vecindad de la Coyotera. Como no tenía para darles moche les pagaba con servicio. Yo veía que ellos entraban muy orondos, hacían muchas burlas mientras de uno por uno pasaban a los cuartos a estar con ellas. Después mi mama se enfermó de los pulmones, adelgazó bastante hasta quedar en los puros huesos. No sabíamos qué la estaba acabando hasta que vinieron del centro de salud y nos sacaron sangre a todos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Yo creía que la enfermedad que ella tenía era por tanto malpasarse y fumar, pero luego le siguió la diarrea, los llagas en sus partes, el algodoncillo en la garganta que no la dejaba tragar comida. Sufrió lo que no se imaginan.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Dos de sus amigas resultaron con lo mismo. Yo también le entré al jale a la edad de quince años. Así es la necesidad. Me enamoré de un cadete de la séptima zona. Me enseñó a cuidarme con condón, me prometió sacarme de allí y llevarme a vivir con él a su rancho de Veracruz. Yo estaba muy chamaco en aquel entonces, no sabía que andaba esa epidemia que luego se supo era cosa incurable, tremenda. Todos pensaban que era un mal puesto, como brujería, porque mi mama y las gentes fueron quedando chupados como si las estuviera desangrando un vampiro invisible cada noche. El soldadito ya no volvió al ver tanta calamidad, me dejó para siempre, me cambió por otro chavo. Yo vi morir a mi mamá y varias muchachas en mis brazos.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace poco vino uno que fue policía, aseguraba que aquí lo habíamos contagiado. La vecina le dijo que ya todas se habían muerto, que yo estaba limpio. Enrabiado, entró a mi casa con pistola y de coraje rompió la televisión, el ropero, los espejos y las pocas cosas que mi mamá me dejó o que yo había comprado con lo que sacaba de mi trabajo de repartir condones, dar platicas y animar a la gente a que se hiciera la prueba del sida. Lo que más me duele es que todas las muñecas que mi mamá guardaba en una vitrina quedaron sin cabeza, destrozadas. A ese fulano le dicen el Gorgojo. Me dijo que iba a regresar para darme un escarmiento porque ahora iba a entrar a jalar con los Zetas.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Asustado fui y di aviso a los del gobierno pero se rieron de mí. Pinche sidoso, pos qué esperabas, me respondieron. A un amigo también lo han amenazado porque anda dando metadona en lugar de heroína en los picaderos. Yo si creo que el Gorgojo es capaz de matarnos. El domingo salió en las noticias que a tres cuadras de aquí un comando de encapuchados ejecutó a una familia. Acribillaron a la abuela y sus tres nietos. Oyeron que la viejita le gritaba a un tal Gorgojo que por amor de Dios no se llevara a sus chamacos. La rafaguearon junto a los chamaquitos, dizque andaban vendiendo droga para otros jefes. Los niños iban apenas en quinto y sexto de primaria. Yo tengo mucho miedo, tanto que me dio parálisis en la mitad del cuerpo, si viene un c omando no podré ni siquiera correr. Antes era el sida lo que nos provocaba mucho espanto, ahora son los encapuchados que llegan en patrullas de la policía y tiran bala parejo. Polis y matones son de los mismos.&lt;/p&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-1486341854947383877?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/1486341854947383877/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=1486341854947383877' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/1486341854947383877'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/1486341854947383877'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2008/10/la-coyotera.html' title='La coyotera'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-1273603963072297032</id><published>2008-10-15T18:30:00.000-07:00</published><updated>2008-10-15T18:31:57.455-07:00</updated><title type='text'>Hurtado, Joaquín. Crónica sero.</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Verdana; font-size: 13px; "&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;Hurtado, Joaquín. Crónica sero. Nuevo León: Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2003. 176 pp.&lt;/p&gt;&lt;pre style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; "&gt;   Tengo el mal de todos, porque soy todos al mismo tiempo. El pecado    de cada uno de ustedes. ¿Eres homosexual?, me pregunta en su    dialecto   la señorona de clase media que estudió algo de psicología    mientras escribía poemas a su marido que de seguro gusta de ser    cogido por los travestis del Suárez. No, le digo a la señora de    clase media que viene a velar enfermos, sólo soy un macho al que le    gustan los machos. (Hurtado 94) &lt;/pre&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;Propongo que el epígrafe contiene el planteo central del inconsciente político (Jameson 1981) de la obra literaria de Joaquin Hurtado (n. Monterrey 1961): a) la resistencia-denuncia multidimensional que reconoce la importancia de las palabras para nombrar la realidad y construir relaciones de dominación, subordinación, segregación o resistencia/subversión; b) la exhibición del papel del discurso en la organización de identidades sociales y sexuales y con ello, de relaciones de poder. Así mismo, considero que el epígrafe contiene los tres ejes temáticos recurrentes y vinculados en sus tres libros de crónicas y relatos Guerrerosy otros marginales (1991), Laredo Song (1997) y Crónica sero (2003): 1) la experiencia íntima y cotidiana de la marginación y el poder clasista, ese poder que recorre tanto el sistema económico y las instituciones privadas, como la acción/inacción del estado; 2) la existencia de una diversidad sexual y de género que subvierte constantemente, aunque casi siempre fuera de los reflectores sociales, el régimen de poder sexual dominante y su sistema de categorias de identidad: hombre-mujer, masculino-femenino, heterosexual-homosexual; 3) la experiencia humana, social y política del sida en México.&lt;/p&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;Hablar de homosexualidad, gaycidad, bisexualidad o heterosexualidad en México puede fácilmente inducirnos a equívocos. Las categorías de identidad sexual forman parte de sistemas culturales y de poder. Oponer a estos términos de identidad sexual de origen anglosajón un supuesto sistema nativo, "popular": joto-mayate, activo-pasivo, al modo de la antropología norteamericana sobre México, no es menos erróneo, por limitado. La diversidad sexual y de género mexicana es más compleja que estos juegos binarios. La invisibilidad de esta realidad por quienes ofician como productores de representaciones (creadores literarios, académicos, críticos, etc.) resulta sospechosa de complicidad con un sistema de poder patriarcal (Núñez 2002). Joaquín Hurtado no escribe sobre bisexualidad (identidad reivindicada escasamente y preferentemente por sectores jóvenes y urbanos de clase media, sobretodo a través de internet), ni siquiera sobre homosexualidad o menos aún sobre gaycidad (una identidad que involuera una capacidad de consumo). Para nuestro deleite intelectual y erótico Hurtado recrea a través del lenguaje (con su diversidad de sociolectos norteños) hecho literatura, una sociedad donde habitan los varones que desean y aman, a veces, a otros hombres, de manera más o menos exclusiva o pasajera, enfundados en ropas y habitus de traileros, policías, activistas, deportistas, ejecutivos, vaqueros o estilistas; varones con apetencias eróticas o con manierismos muchas veces disidentes del sistema de homologías sexuales y de género dominantes, esa ideologia que pretende hace derivar del cuerpo macho una identidad de género masculina y una orientación heterosexual (Butler 1990). Frente a lo que un personaje llama "el dialecto" de las identidades, discurso clasista, sexista y pseudocientífico de la tolerancia y la lástima con la que se pretende reducir socialmente el homoerotismo a la minoría de "los homosexuales" o de los "sidosos" (otra identidad asignada y disputada por el autor), Hurtado devela una realidad sexual y de género heterogénea, vital, valiente, riesgosa, subversiva, difusa, ampliamente presente en el cuerpo social: un luchador que como travestí se llama Carla y que gusta del peligroso oficio de "voltear" a "hombres" policías, que después de la borrachera y la camaradería se fingen dormidos para atreverse a ser penetrados por "ella" (Laredo Song 63); una vestida, Karina, quien contraviniendo toda convención machista comparte la cama con una madrota de prostíbulo (Laredo Song 49); un padre y su hijo que recorren las calles de la próspera y oligárquica ciudad de Monterrey para levantar lo mismo prostitutas, que travestís y varones curiosos de la noche (Laredo Song 55); un trailero que en el juego verbal del ligue en la carretera despliega su "'hombría" para construir un espacio homoerótico y masculino: "tengo dos viejas, una a la que respeto y venero, a la otra es a la que me culeo hasta que escupe sangre, pero me gustan los putitos" (Laredo Song 54); un hombre que lejos de representar la "intolerancia horno fóbica del macho de clase popular (como nos podrían sugerir los estereotipados planteos sobre el "hombre mexicano" de Samuel Ramos u Octavio Paz), brinda las posibilidades de comprensión del placer homoerótico del primo sacerdote (ese sí intolerante y homofóbico) descubierto en flagrancia sexual con un "pelado": "no hay bronca primo, uno es hombre y comprende. Nomás cuídese" (2003:125). Frente a esta realidad popular nombrada por Hurtado y ocultada por las representaciones dominantes de la sociedad norteña y mexicana en general, palidece, aburrida, desolada y estandarizada, la globalidad gay, esa misma globalidad de clase media y urbana alta que hace lamentar que, al menos en ese aspecto, Monterrey y Berlin se parezcan. Incisiva visión de quién no sólo ha asumido un compromiso político contra la discriminación contra las personas que viven con VIH o SIDA y contra la homofobia, sino que ha recibido importantes premios y reconocimientos (en el año 2002 recibió Hurtado recibió el Premio al Mérito Gay y en el 2003, DIVER/CIUDAD, el "Segundo Festival Cultural de la Diversidad Amorosa y Sexual" en Sonora, México, se realizó en su honor).&lt;/p&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;El reconocimiento de esta diversidad sexo-genérica no es producto de la simple importación de planteos teóricos "queer" a México, concepto de origen anglosajón que tendríamos que aplicar con sensibilidad a nuestra cultura sexual y de género, sino que emerge de un contexto social y de una tradición reflexiva no siempre articulada en la academia, pero que está allí, en la experiencia de los propios actores sociales. Por un lado, la prolongada crisis en los años ochenta y noventa del nacionalismo revolucionario, del estado y sus instituciones corrompidas y corruptoras, de la iglesia y de la familia como instituciones patriarcales, de la economía capitalista de tercer mundo, fundaron procesos democratizadores y de exigencia de derechos humanos en diversos ámbitos de la vida personal y social. Por otro lado, el contexto de la realidad personal y social del SIDA se convirtió en un catalizador poderoso para la emergencia de una paulatina confrontación personal, familiar, laboral, institucional, académica y literaria con la realidad de las prácticas sexuales en México.&lt;/p&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;A principios de los años ochenta antes de que el SIDA apareciera en Mexico, la cultura sexual se caracterizaba por un lado, por un creciente deseo de explorar y probar, deseo que acompaña el debilitamiento de las instituciones patriarcales al nivel estatal, familiar y social desde finales de los años sesenta; pero también, se caracterizaba por la debilidad de discursos sociales que pudieran reivindicar una visión ciudadana del amor, del sexo ente hombres, o de la salud. La literatura de Hurtado nos permite reconocer este proceso social complejo a través de sus diversos personajes:&lt;/p&gt;&lt;pre style="margin-top: 0px; margin-right: 0px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; "&gt;   Era un ochentaitantos y la trampa estaba tendida en el jardín del    depredador. Alguien te estaba ocultando algo, Beto. Eran los ochenta    y la provincia era todavía la virgen inmaculada gobernada por el    Opus-PRI. Antes del ascenso al patíbulo de los verdugos del    Opus-PAN. Cierto: el sexo sabia light, pero aún tenía sabor. Era el    86, presente lo tengo yo, cuando despertaste con una tortícolis que    subía desde el hombro hasta el pabellón auricular. (Crónica 17) &lt;/pre&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;En aquéllos inocentes años la inmensa mayoría de los hombres que deseaban y amaban a otros hombres no contaban con instituciones o discursos para entender y asumir sus deseos: El amante ve marcharse a su pareja a una plataforma petrolera y no tiene más alternativa que reproducir la "quimera" dominante de tener "la casita de interés social y los hijos" (2003:19). El SIDA viene a esfumar esa quimera en la vida de muchas familias y con ello, la quimera de una "sexualidad nacional" (Monterrey como signo del orden nacional masculino, burgués y moderno) siempre heterosexual, siempre reproductiva, siempre en el marco del matrimonio y la iglesia. La batalla con la enfermedad impulsa con mayor fuerza un movimiento social que articula un discurso que coloca el asunto del cuerpo (su condición de salud/enfermedad) y el deseo homoerótico en el terreno de las luchas ciudadanas. El texto mismo de Hurtado difícilmente puede entenderse fuera de este nuevo contexto del cual es producto y al cual ha contribuido, a través de su acción ciudadana y literaria.&lt;/p&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;Las diferentes crónicas del libro Crónica sero, nos muestran que la apanción del SIDA es ocasión de una experiencia social y humana donde habitan los temores, las angustias, la culpa, el dolor, el deseo de mentir, la dificultad para comprender, la indiferencia, la curiosidad morbosa, la negación, la desinformación, la insidia, el deseo de huir, el anhelo de milagros, así como finalmente, la decisión de luchar, de organizarse y de exigir del derecho a la salud y a la no discriminación. Al mismo tiempo, los relatos de Crónica Sero nos muestran otra dimensión social de la enfermedad no menos terrible: el discurso frívolo e hipócrita del Papa y la jerarquía católica, el discurso insensible y temeroso de los burócratas de la salud, el discurso demagógico de los funcionarios de gobierno y los candidatos, el discurso ignorante y prejuicioso de las mayorías hacia una enfermedad que puede ser de todos y todas, el discurso homofóbico social generalizado, la desfachatada desigualdad económica al interior del país y entre los países, la avaricia de las compañías farmacéuticas transnacionales en medio de un vergonzoso desorden capitalista mundial. Hurtado configura personajes que viven con VIH/SIDA que ponen en evidencia estos discursos y estas coordenadas económicas, para construir un poderoso discurso de dolor, de ironía, de tragedia, de esperanza y de coraje, de denuncia, en fin, de resistencia.&lt;/p&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;El discurso de resistencia que se articula en la literatura de Joaquín Hurtado es un discurso complejo, pues si bien por un lado denuncia la institución médica y los terrores que promueve sobe los cuerpos, los amores y el sexo, por el otro, se aleja del discurso fácil y pseudo radical de la afirmación libre y feliz del placer y del sexo en tiempos del SIDA. Eso seria demagogia literaria. Ni arrepentimiento mojigato y culposo, ni falso optimismo para alagar un discurso políticamente correcto del gay pride que clama sigiloso: "no hablen de eso para que no sepan que nos duele", "pretendamos que aquí no ha pasado nada", "no hay que dar lástima", "basta de hacerse el sufrido", "hay que tener una actitud positiva", "dejen de lagrimear no debemos de inspirar lástima" o parafraseando al propio Hurtado: "reivindiquen la vida loca", jajaja, "tengo sida pero soy rebelde" jejeje, "nos estamos muriendo, pero pintemos una visión literaria encantada de la sexualidad y de la enfermedad para ser "progresistas", jijiji. Frente al cerco sanitario de la institución médica y la lástima de la institución religiosa, Hurtado articula la voz de quien, aún desde el desconcierto, recuerda y mantiene "la feliz costumbre de amar", "el derecho de amar y ser amados", el cuerpo que aflora el placer abundante y se permite seguir ligando en los meandros de la noche, pero también, la voz de quién quiere vivir y se aleja del acto temerario e irresponsable. Frente al nihilismo romántico y pseudo radical del "te amo y no me importa contagiarme", hay alguien que contesta "ya cierra el hocico, no mames y ponte el condón" (2003: 51). Alejado del maniqueísmo, el discurso de resistencia de Hurtado se articula con un material que vuelve creíble los textos: las reacciones humanas ante la epidemia más grande de la historia. Una credibilidad que, para elogio de la literatura, lo ha vuelto material citable en la antropología y en las reuniones nacionales para construir agenda de lucha contra el SIDA.&lt;/p&gt;&lt;p style="padding-top: 0px; padding-right: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; margin-top: 5px; margin-right: 0px; margin-bottom: 8px; margin-left: 0px; line-height: 1.7em; font-size: 13px !important; "&gt;Guillermo Núñez Noriega, Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, Hermosillo, Son.&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-1273603963072297032?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/1273603963072297032/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=1273603963072297032' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/1273603963072297032'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/1273603963072297032'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2008/10/hurtado-joaqun-crnica-sero.html' title='Hurtado, Joaquín. Crónica sero.'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-2956796219374408937</id><published>2008-08-20T20:19:00.000-07:00</published><updated>2008-08-20T20:35:24.389-07:00</updated><title type='text'>A veces sí me muero</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SKzhSIuFtOI/AAAAAAAAG4w/vSWsn8zo-qw/s1600-h/343902859_140481a59d.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SKzhSIuFtOI/AAAAAAAAG4w/vSWsn8zo-qw/s400/343902859_140481a59d.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5236808168419734754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cuando la gripe me pegó hace tres jueves, pensé que me iría a descansar unas cuantas horas, que repondría mis energías y que volvería al trabajo de manera inmediata.&lt;br /&gt;Pero no.&lt;br /&gt;Apenas toqué la cama, con fiebre y una tos terrible, quedé dormido de las cuatro de la tarde a las ocho de la mañana del viernes. 16 horas. Pero desperté y seguí enfermo.&lt;br /&gt;Diez, once, doce días fuera de circulación. No es fácil. Se traducen inmediatamente en varios kilos de menos: de 65 que pesaba ya estoy rondando nuevamente los 60. Y lo peor es que me miro al espejo y siento que mi imagen se diluye en el cristal.&lt;br /&gt;Es el VIH.&lt;br /&gt;No hay duda.&lt;br /&gt;Las defensas bajan, los antirretrovirales actúan a su máximo; y son las inyecciones las que deberán acudir al rescate.&lt;br /&gt;Me muero a pedazos.&lt;br /&gt;La fiebre me aniquila por las noches; las emociones se tornan grises, el ánimo desfallece.&lt;br /&gt;Cómo decirles a mis compañeros que tengo Sida. Uf. Qué difícil.&lt;br /&gt;Sé que debo ser el mayor secreto a voces de la oficina. Hay quien, de cuando en cuando, observa mi coctel de pastillas sobre la mesa y pregunta qué tanto tomas. Yo sólo le respondo no sé, me lo manda el doctor, pero podría decirle que tomo una de ritonavir, dos de saquinavir, una de lamivudina y una más de abacavir, cada doce horas, para sobrevivir.&lt;br /&gt;Cuando camino por las calles me pregunto cuántos con quienes cruzo miradas están en la misma situación. No lo sé. Todos callamos nuestras angustias; al menos las, como estas, más profundas.&lt;br /&gt;No es sencillo cuidarse cuando un intruso se ha apoderado de tus glóbulos blancos, pues siento que cualquier descuido, una semana de mala alimentación; que la fiebre se salga de control; que los antorretrovirales cedan y el virus se haga resistente, todo esto te puede llevar a una muerte de manera contundente, precisa, rápida. Total.&lt;br /&gt;Claro que tengo miedo.&lt;br /&gt;No me gusta el semblante con el que camino por la vida.&lt;br /&gt;Sé que ese oscuro color en la piel, el horrible negro-AZT que entinta mi rostro, me delata.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-2956796219374408937?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/2956796219374408937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=2956796219374408937' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/2956796219374408937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/2956796219374408937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2008/08/veces-s-me-muero.html' title='A veces sí me muero'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SKzhSIuFtOI/AAAAAAAAG4w/vSWsn8zo-qw/s72-c/343902859_140481a59d.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-2649667628499156968</id><published>2008-07-21T10:37:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T00:45:58.400-08:00</updated><title type='text'>¿Y luego?</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SITLXsR8sWI/AAAAAAAAG3U/sdIq8cX65hI/s1600-h/Tamayo.bmp"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SITLXsR8sWI/AAAAAAAAG3U/sdIq8cX65hI/s400/Tamayo.bmp" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5225525075540488546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Nunca como ahora el tema del VIH había estado en boca tan de todos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Que si las nuevas generaciones no deberían estar contagiadas puesto que las políticas públicas se enfocaron desde un principio hacia la prevención; que si los antirretrovirales genéricos que el secretario de salud comprará a la isla de Cuba no cumplen con las reglas internacionales de sanidad; que si laboratorio Roche dejará de invertir en investigación y desarrollo sobre el Sida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Tiempos convulsivos rumbo a la Conferencia Mundial, en unos días más, aquí en México.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Y yo que en medio de una crisis de romanticismo perdí cuatro tomas de mis antirretrovirales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ni sábado ni domingo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Vaya olvido, vaya desazón. Vaya riesgo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No lo hagan en sus casas. Mis células CD4 podrían estar sufriendo mutaciones que llevasen al fracaso mi esquema de medicamentos. Y eso sería, ahora sí, el principio del fin.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-2649667628499156968?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/2649667628499156968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=2649667628499156968' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/2649667628499156968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/2649667628499156968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2008/07/y-luego.html' title='¿Y luego?'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SITLXsR8sWI/AAAAAAAAG3U/sdIq8cX65hI/s72-c/Tamayo.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-4780794795412226918</id><published>2008-05-22T16:24:00.001-07:00</published><updated>2008-12-10T00:45:58.544-08:00</updated><title type='text'>Quisiera relatar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SGoSmMbDauI/AAAAAAAAG2Y/5GxJx_yh3eU/s1600-h/UnAngelMas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SGoSmMbDauI/AAAAAAAAG2Y/5GxJx_yh3eU/s400/UnAngelMas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218003565641165538" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Quisiera escribir con más frecuencia.&lt;br /&gt;Que el sistema digestivo es el que más mermado se ve cuando tomas los antiretrovirales; que la piel se te reseca a niveles desesperantes; que debes utilizar una serie de medicamentos, de vez en vez, gotas para los ojos, pildoras para aminorar esa batalla intestinal, otras con la finalidad de quitarte la comezón.&lt;br /&gt;Uf.&lt;br /&gt;Y los miedos. ¿Hasta cuándo?, ¿cómo será?, ¿como en los filmes: postrado en una cama, agonizando hasta el espasmo y la ignominia?&lt;br /&gt;O de qué manera inicia el declive.&lt;br /&gt;Y así...&lt;br /&gt;Quisiera relatar la manera en que mi organismo con ayuda de una infinidad de químicos, ya lo he mencionado, al menos y obligadamente 3 mil 300 pastillas anuales, está dando una pelea sin posibilidad de fracasos ante un intruso misterioso y acechante.&lt;br /&gt;No variar la toma del medicamento es un tema puntual. Otro lo es alimentarse. Y vaya que los antojos y la necesidad de comer, por supuesto aunado al placer de la cocina, tienen otro sentido a partir de que sabes lo que padeces. Hacer ejercicio es vital en esta y en todas las circunstancias.&lt;br /&gt;Quisiera detenerme un poco a reflexionar la vida en positivo.&lt;br /&gt;Esta semana la vi: dicen los medios que eran 200 mil, pero esa masa multicolor que inundó de aromas y belleza el Paseo de la Reforma, el sábado a la tarde, dio muestra de una realidad inimaginable cuando en 1978 fue tan pequeño ese grupo de personas que salió a las calles portando sus orgullos personales que tres décadas después son orgullos multiplicados al infinito y tomaron la ciudad.&lt;br /&gt;Dicen los organizadores que eran 300 mil...&lt;br /&gt;Sean.&lt;br /&gt;Es una multitud que pide tolerancia, que merece respeto, que está ávida de reconocimiento, pero, sobre todo, necesitada de apoyo.&lt;br /&gt;Mientras los veía pasar por desde el camellón, pensé: qué lío esto de los medicamentos.&lt;br /&gt;Mi solo coctel tiene un costo aproximado de 12 mil pesos mensuales. Y me lo proporciona el IMSS.&lt;br /&gt;Pero hay quien no tiene aún acceso a ellos.&lt;br /&gt;¿Cuántos cocteles desfilaron este sábado en la marcha por el orgullo gay?&lt;br /&gt;No lo olvides: pónte condón.&lt;br /&gt;En 2006 casí morí; aún respiro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-4780794795412226918?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/4780794795412226918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=4780794795412226918' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/4780794795412226918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/4780794795412226918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2008/05/hola.html' title='Quisiera relatar'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SGoSmMbDauI/AAAAAAAAG2Y/5GxJx_yh3eU/s72-c/UnAngelMas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-234821597989105714</id><published>2008-05-21T16:24:00.001-07:00</published><updated>2008-12-10T00:45:58.691-08:00</updated><title type='text'>Que ya no fume</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SDSw0LpyNlI/AAAAAAAAGw4/XvpGe9lT1j4/s1600-h/y1petmx6-xGA65a-IMgkst2mxay2Uwm1iAt1LjVt3hzPkMZ8Au1qAX3dRFcpVUqF7av53qs7otE76Y.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202977880047498834" style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SDSw0LpyNlI/AAAAAAAAGw4/XvpGe9lT1j4/s400/y1petmx6-xGA65a-IMgkst2mxay2Uwm1iAt1LjVt3hzPkMZ8Au1qAX3dRFcpVUqF7av53qs7otE76Y.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero si es de lo que más me gusta en la vida. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esa es una disyuntiva que no he logrado resolver. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;O estás vivo y en este mundo para hacer lo que más te gusta; o sigues fumando con la probabilidad de que la neumonía regrese. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y entonces opto por el placer inmediato. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Así funciono. A veces me acarrea problemas, otros los veo pasar con ánimo del que ha degustado la vida a extremos peligrosos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Pero estoy aquí; la vida sigue, las palabras emergen, diáfanas, nobles, plenas de encanto. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y las amistades no son sino intensas y perdurables. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Alguien me lo había dicho: una vez diagnosticado, la vida es lo más maravilloso que existe. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Es cierto: y la viviré --lo lamento--, echando humo, hasta que muera.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-234821597989105714?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/234821597989105714/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=234821597989105714' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/234821597989105714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/234821597989105714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2008/05/que-ya-no-fume.html' title='Que ya no fume'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/SDSw0LpyNlI/AAAAAAAAGw4/XvpGe9lT1j4/s72-c/y1petmx6-xGA65a-IMgkst2mxay2Uwm1iAt1LjVt3hzPkMZ8Au1qAX3dRFcpVUqF7av53qs7otE76Y.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-4749966186986948884</id><published>2007-11-07T17:14:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T00:45:58.896-08:00</updated><title type='text'>La vida es un par de chocolates</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RzJlGbUrGdI/AAAAAAAAGQQ/p_3E8PXSggw/s1600-h/345441.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5130274086616504786" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RzJlGbUrGdI/AAAAAAAAGQQ/p_3E8PXSggw/s400/345441.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;A veces siento que ni tengo nada.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;De verdad. Hay ocasiones en que hasta me da gripa. Y supuestamente me habían dicho que cualquier gripita te mandaba a la tumba. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Creo que no es cierto. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;No al menos en mi caso, a pesar de haber estado enfermo por más de una semana. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Eso sí, hay algo que me tiene marcado, definitivamente, desde octubre de 2006: cada vez que por alguna razón dejo de comer bien acaso por unos dos o tres días, es suficiente para que en la báscula se refleje una pérdida de peso de entre 3 y 5 kilogramos. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;De inmediato el espejo me vomita mi calavérica situación, y lo que hago sin dudar es comenzar a comer como un degenerado. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Y así, rápido como los perdí, los recupero. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Vivir con VIH es mucho más generoso de lo que se piensa. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Hay momentos, quizás a lo largo de todo el día, en que ni me acuerdo de que mis defensas están en permanente lucha contra un virus que alguna vez, necio, irreverente y mortal, se metió a mi cuerpo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Pero si vieran, con que me tome mis medicinas cada doce horas, estoy del otro lado, y ni me acuerdo que alguna vez me contagié. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Generosa vida me tocó, a pesar de todo. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Pero no lo intenten en sus casas: usen condón. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-4749966186986948884?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/4749966186986948884/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=4749966186986948884' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/4749966186986948884'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/4749966186986948884'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2007/11/la-vida-es-un-par-de-chocolates.html' title='La vida es un par de chocolates'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RzJlGbUrGdI/AAAAAAAAGQQ/p_3E8PXSggw/s72-c/345441.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-897667983294018927</id><published>2007-09-27T03:02:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T00:45:59.031-08:00</updated><title type='text'>El mundo al revés</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RvuDUH7TTFI/AAAAAAAAF1Y/O6d5nKU2bMQ/s1600-h/otras++buenas+005.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RvuDUH7TTFI/AAAAAAAAF1Y/O6d5nKU2bMQ/s400/otras++buenas+005.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5114826183557729362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco estaba recordándolo.&lt;br /&gt;Sucedió en el hospital, era 2 de octubre, o 3, ó 4.&lt;br /&gt;Mis signos vitales apenas comenzaban a esclarecer sus rutas, sus ritmos, sus coincidencias. Los cuartos de hospital son sitios inhabitables, opacos, tenebrosos. Por las noches todo palpita. En aquellas todas las formas sucumbían caprichosamente a otras formas: se trataba del mundo al revés. En los utencilios necesarios, como el pato, ese recipiente insustituible en tiempos de frío, al momento de desechar los líquidos, es decir, todo el tiempo porque de líquidos sobrevives conectad a una sonda de suero, ahí, en esos utencilios cuyas marcas labradas por el tiempo toman formas diversas. Sólo basta mirar para encontrar dentro de una mancha negra, informe, grotesca, la más sorprendente fauna, los animales que en perfecta armonía se van apareciendo ante tus ojos.&lt;br /&gt;Vi a Cristo.&lt;br /&gt;Claro que lo vi.&lt;br /&gt;Fue una o dos o varias noches en las que cada gota de suero que traspasaba cierta área de la manguerilla se aparecia ante mí, que no quitaba la vista de ese único sonido nocturno, con  la cara del Señor Jesús. Él me visitó muchas veces, tantas como gotas podían caer la noche entera.&lt;br /&gt;Pero al paso de los días esas gotas no contenían sino imágenes diversas, de hombres, de mujeres, de aquí, de China, negros y blancos, con barba e imberbes, con lentes o sin ellos.&lt;br /&gt;Estaban ahí, dentro de esas pequeñas gotas, sus rostros atrapados en lo efímero de un segundo.&lt;br /&gt;Y yo los veía, los sentía. Palpitaba con ellos.&lt;br /&gt;Por la ventana de mi cuarto aparecían ejércitos de soldados tenaces, que pasaban hasta el alba en ejercicios tácticos de escalada.&lt;br /&gt;Todo eso veía, desde la cama 129 del Hospital de la Raza.&lt;br /&gt;Todo eso.&lt;br /&gt;No lo olvido, la noche, completa, una y otra, no eran sino una invitación a la fantasía, a la sorpresa. Era sentirse vivo, asirse de cualquier modo a la vida.&lt;br /&gt;Estaba regresando de no sé donde, mi viaje de ida me llevaría hasta los 47 kilos de peso, 18 menos que mes y medio antes, y se aparecía ante mí un mundo sorprendente. El mundo al revés, el pueblo, alrededor de los contornos, que vive al otro lado de mi mente.&lt;br /&gt;En esos días les visité.&lt;br /&gt;Regresaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-897667983294018927?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/897667983294018927/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=897667983294018927' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/897667983294018927'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/897667983294018927'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2007/09/el-mundo-al-revs.html' title='El mundo al revés'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RvuDUH7TTFI/AAAAAAAAF1Y/O6d5nKU2bMQ/s72-c/otras++buenas+005.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-7964127885090612744</id><published>2007-06-22T18:15:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T00:45:59.227-08:00</updated><title type='text'>Moriré de sida</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/Rnx1DcrdSBI/AAAAAAAAETg/ANcVVYwo1Ws/s1600-h/Sandalia+1938.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/Rnx1DcrdSBI/AAAAAAAAETg/ANcVVYwo1Ws/s400/Sandalia+1938.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5079063181865601042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Nunca pensé en la probabilidad de recuperar todos esos textos que alguna vez vi publicados en La Jornada, siemrpe tan lejanos, siempre tan ajenos y distantes, y hoy sólo destellos de esperanza.&lt;br /&gt;Todos debíamos conocerlos.&lt;br /&gt;Yo moriré de sida.&lt;br /&gt;Si la gente, los simples mortales, los todopoderosos de la salud, aquellos que no creen en el condón sólo por su desacato hacia la sensibilidad alguna vez leyeran estos textos, algo rescatarían.&lt;br /&gt;Estoy seguro de que el condón sería su aliado así como aliados míos son ahora los medicamentos. Tú no mueras de sida; o contagiado por el VIH, como oficialmente se maneja.&lt;br /&gt;Infórmate, cuídate. Nunca lo hagas sin condón.&lt;br /&gt;He decidido además de incluir en este espacio mis propias experiencias, que van desde el asombro por  las mujeres infectadas que he conocido en los últimos tiempos, hasta los lamentos  y los reclamos a la vida, una recopilación de relatos de gente que, como yo, ha tenido en la máquina de escribir, en la hoja de papel, pero sobre todo en las páginas de Letra S, un escape a las angustias.&lt;br /&gt;Escribir lo que te pasa es reconfortante, palía los dolores del alma, pero el que alguien te lea es mucho más: es la posibilidad de trasmitir tu historia a otras historias.&lt;br /&gt;Que nadie más muera como yo, como nosotros.&lt;br /&gt;Que el condón sea siempre una extensión obligada de eso a lo que llamas verga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.jornada.unam.mx/2005/07/07/ls-cronicasero.html"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La antipatía activa por la muerte &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;  &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;Joaquín Hurtado es un desestabilizador de ideas preconcebidas, de falsas esperanzas y de espejismos moralistas. Así lo han atestiguado estas páginas que por casi una década han reproducido sus irreverentes crónicas del vivir cotidiano con VIH. En esta colaboración, leída en la XIX Semana Cultural Lésbico Gay, el autor de la columna Crónica Sero reflexiona sobre el impacto y significado de este suplemento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Por Joaquín Hurtado&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El cineasta Emir Kusturica dice que todavía sigue buscando su ciudad, Sarajevo. La guerra se la arrebató. A mí también me robaron mi ciudad. Veinte años hace de aquello. He arañado aquí y allá tratando de recobrar el camino a casa. Mi ciudad me la quitaron no con obuses ni bala de metralla, sino con un papelito con letrotas asesinas (¡para que no quede duda, pecadores insumisos!): VIH+.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Adiós presente. Adiós futuro. Adiós papá, mamá, esposa, hijo, cielo, sol, calle, muchachos, cuerpo mío. Tuve que volver a aprender el lenguaje de la vida, que para fines prácticos es el idioma que se comprime en la palabra esperanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No olvido, porque la desmemoria voluntaria es una forma de la claudicación. No olvido que palabra que aprendía, palabra que me era arrebatada, arrastrada por el vendaval lingüístico detrás de la nube negra del acrónimo SIDA. Así con mayúsculas. SIDA: boleto sólo de ida. Sin retorno aparente para quienes nos embarcamos en los lagos celosamente custodiados por Caronte. Me quedé sin habla. Me quedé sin vocablos para siquiera levantar las manos en defensa propia. Y con Dios me quedé y con un coro de diablos rondando mi cama, susurrando: ¡por puto, por puto, por puto!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mi mujer no quería pero el médico insistió: varias semanas me mandó a dormir aparte. El bebé en su cuarto, esperando sin saber el navajazo clínico de un Western Blot que se le habría de repetir por enésima vez. Desangrándolo literal y metafóricamente. Y yo sin sustantivos, sin verbos, adverbios ni nervios; sin garganta, puros ojos pelones en cada sangría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;— Ven y acuéstate a mi lado, no puedo dormir, no puedo verte así; no le hace que me contagies— decía mi mujer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Yo callado, allá en el fondo, en los abismos más oscuros del océano más helado. Tenía miedo de hacerle daño. Más daño del ya causado. No olvidaba su advertencia: "si el niño sale mal te mato, luego me doy un pinche balazo". Punto final al monólogo de los locos. Dos colchas sobre la helada losa del suelo. Sobre la almohada iba dejando las secreciones sanguinolentas de mi herpes zoster madurado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;¿ Qué vida es esa, qué vida es esta sin abrazos, sin risas, sin manos, sin caricias que me regresaran a la dimensión humana? Me familiarizaba con la puerta de los muertos y me desfamiliarizaba de la ventana donde estaban los ojos atónitos de mi mujer, único lazo con la realidad. Expoliado, desfoliado, desplazado, desalmado, salvaje, viví la larga noche de los exiliados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;¿ Qué podía hacer frente al mandato oficial de aquél médico que me pidió sólo dos cosas como “favor” después del diagnóstico: “no contagies a más inocentes y vete comprando tu cajón de difunto”? Así como lo oyen. No medias tintas, no información, no piedad. Las palabras aplastan, matan y rematan. Entierran en vida a quien ha sido previamente derribado del vulgar andamiaje de las certezas donde solemos andar sin deberla ni temerla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero si la palabra mata, la palabra también puede curarnos. De casualidad cayó en mis manos un ejemplar de Sociedad y Sida, aquél suplemento que editaban Paco Galván y sus amigos en El Nacional. El torbellino autodestructivo se detuvo repentinamente dentro de mi desamueblado cerebro. Me dio una tregua. Ve y habla con ellos, después decides si te pegas un tiro— me dije. La tregua sirvió de paliativo a mi dolor, un tentempié a mi tragedia. Mi lengua dejó de pronunciar los verbos descarnados del desahucio. Leía vorazmente los suplementos mensuales y así solté anclajes conceptuales, lastres moralinos, ideas rancias, prejuicios pestilentes, miedos amontonados como cadáveres putrefactos entre las costillas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El viaje de regreso fue tortuoso. No estaba solo. No era el único que tocaba puertas, dudaba, quería saber. Por aquel suplemento me enteré que había centenares como yo, o en peor situación; con desánimo supe que había pocas alternativas terapéuticas, lentos avances en los descubrimientos, cero vacunas; mucha rabia acumulada, tantísimo odio contra nosotros cociéndose a fuego lento en la extrema derecha de mi Patria; toneladas de innombrables actos de desprecio y terror hacia los afectados de parte de quienes debían protegernos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En aquellos días empecé a atisbar que había la posibilidad de conformar nuevas células sociales, nuevos códigos gregarios para reinventar mi identidad. Me perdoné cuando fui perdonado por la mirada clara y cabal de los otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Paco Galván nos duró tan poco. Sin embargo nos legó una brecha, un camino desbrozado, un instrumento de lucha. Un sueño que hasta la fecha seguimos contando entre los activos de la resistencia moral de este país. Activa resistencia ética, cultural, social, política, sexual. Escrita con la sangre de los vivos y de los muertos. Redactada con la furia de una pasión inagotable, la pasión que se opone con la imaginación, la ciencia y el corazón a dividir la realidad en positivos y negativos, sanos y enfermos, derechos y chuecas; la pasión ejemplar que combate a aquellos que pretenden convertirme en un “extranjero interior”; la incansable pasión contraria al que quiere marcar, excluir y suprimir, poniendo en peligro la sana convivencia de lo diverso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Monsiváis, Poniatowska, Lamas, Brito, Bonfil, Díaz Betancourt, Ligouri, Huerdo, y docenas de guerreros, le dieron significancia a lo aparentemente insignificante en una sociedad alelada, olvidadiza, indolente: le dieron forma y contenido a Letra S. Sensatez y mucho seso contra el servilismo de la ignorancia. Ya sabemos a que saben todas estas eses.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Casi desde su origen, y por la generosidad de los editores y lectores, he tenido el privilegio de escribir en este suplemento las eses de mi sangre, mi semen, mi sexo, mi seropositividad, mi sudor, mis sueños, mis sapos, mis síntomas, mis sanguijuelas, mis sábanas, mis sainetes, mi sarcasmo, mi sal, mis sombras, mi saliva, mi sinceridad, mi sufrimiento, mi satisfacciones. Mi salud.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;Diez años de Letra S, que ha trascendido fronteras, murallas, horizontes. Diez años que de manera impaciente, valiente, un equipo interdisciplinario de humanistas nos han regresado a muchos la ciudad arrebatada, la ciudadanía escatimada, y una nueva lengua para reconstruir una sociedad más abierta. Y la furtiva esperanza. Palabra seria y pesada: Esperanza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Diez años que son los mejores y más intensos de mi vida. Dice Savater que sólo es bueno el que siente una antipatía activa por la muerte. Pues a mí la palabra SIDA, con mayúsculas, me mató. Pero las palabras que le son antipáticas al sida me han salvado. El suplemento Letra S nos obsequia noticias de esas palabras, novedades del frente que tiene casi todo en contra.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-7964127885090612744?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/7964127885090612744/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=7964127885090612744' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/7964127885090612744'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/7964127885090612744'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2007/06/morir-de-sida.html' title='Moriré de sida'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/Rnx1DcrdSBI/AAAAAAAAETg/ANcVVYwo1Ws/s72-c/Sandalia+1938.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-6273059111278180158</id><published>2007-05-17T17:09:00.000-07:00</published><updated>2008-12-10T00:45:59.701-08:00</updated><title type='text'>Siete meses después...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/Rkz32YTtf8I/AAAAAAAAADI/7rc2U6Hv-FE/s1600-h/afp011001.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/Rkz32YTtf8I/AAAAAAAAADI/7rc2U6Hv-FE/s400/afp011001.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5065696194495086530" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Una enfermera me lo dijo: hay quien puede estar con el tratamiento hasta más de 25 años. Se puede llevar una vida normal.&lt;br /&gt;Palabras de aliento al salir del hospital.&lt;br /&gt;Ya han pasado siete meses. Y cosas buenas también, por supuesto: aferrarse a la vida, deshacerse una a una de cada depresión, abogar por seguir tomando el medicamento.&lt;br /&gt;Hace poco en un afán matemático, me dio por la multiplicación.&lt;br /&gt;Saquinavir: 5 pastillas, Ritonavir, una; Abacavir y Lamivudina, una de cada una más. Cada doce horas, es decir: 16 pastillas al día.&lt;br /&gt;Algo así como 5 mil 600 por año.&lt;br /&gt;El costo de la vida, ah, porque además, el coctel supera los 10 mil pesos mensuales, todo un lujo.&lt;br /&gt;Y no, en siete meses la cotidianidad es un espejo de sí misma. Nada cambia, todo transcurre con la regular precisión del cirujano. Algunos quizás lo intuirán, pero no se atreven a externarlo; otros a lo mejor lo piensan pero de inmediato lo deshechan; uno en la oficina lo sabe, el único digno de todas mis confianzas, el que estará conmigo hasta el final.&lt;br /&gt;Cierto, siete meses, siete. De acudir a las citas cada 30 días, de no retrasar más de dos horas de retraso la toma del medicamento; de despertar cada día impregnado del deseo de la vida. Siete meses en los que, si no lo recordara, nadie podría convencerme de que soy uno de los 20 mil portadores que deambulan por la ciudad de México.&lt;br /&gt;Nadie podría convencerme, acercarse y amenazarme: tienes el virus, porque no se lo creería. Esto es tan como si no pasara nada, que nada pasa. Te tomas tus pastillas en la mañana, por la noche, y te alimentas; tratas de llevar una vida sana y adelante. Pero cuidado: un traspié, un berrinche y todo se trastoca. Hace poco en una pelea conyugal decidí que le mejor camino era el suicidio. Y entonces retrasé la lamivudina y el abacavir algo así como ocho horas. Nunca debí hacerlo, porque sin saber le di oportunidad al retrovirus de que mutara, y eso, en lenguaje médico, significa que la fórmula de pastillitas pronto no serviría para nada y probar con otra es desgastar las opciones que tienes de llegar a la siguiente Navidad.&lt;br /&gt;Es difícil admitir que no llegarás a anciano.&lt;br /&gt;Pero nada es distinto a los demás. Soy otro entre la gente, siempre preguntándome, cuántos de mis amigos no me volverían a dar la mano, cuántos más no permitirían siquiera que me les acercara; a cuántas compañeras dejaría de besar en la mejilla.&lt;br /&gt;¿Conservaría el trabajo? ¿Realmente somos tan abiertos?, ¿tan iguales?&lt;br /&gt;Mi gente tolera, cada vez menos, que sea un adicto a la mariguana, en ocasiones hasta les parezco simpático... Pero últimamente los excesos me han llevado de una a otra sacudida; primero porque el director exige que no me desaparezca, porque hay preocupación en los altos mandos de que me pierda entre el humo del cannabis y todas sus consecuencias. Yo me digo autocomplaciente que si Dios me dio otra oportunidad de vivir; si en octubre resucite aquella noche del 2, que no se olvida; si  aquí sigo, lo que me indica mi lógica es que debo hacer lo que más me gusta en la vida.&lt;br /&gt;Y, lo siento, lo que más me gusta es fumar.&lt;br /&gt;Acato los consejos; los seguiré, no tengan duda. Pero no hay cosa en la vida que me haga más feliz. Bueno, sí, publicar: ver mis textos en la revista cada domingo; regocijarme de mi mismo.&lt;br /&gt;Me reclamaron no dar todo el potencial, que apenas aporto el 10, o el 13 por ciento de mí. Quizás. Pero este soy, debo moldearme. Me sirven sus palabras, su impulso, la palmada en el hombro y el golpe al pecho cuando me piden bájale, no la dejes.&lt;br /&gt;Pero...&lt;br /&gt;Si lo supieran.&lt;br /&gt;Si supieran de la existencia de este blog, que tecleo a espaldas de ellos, cada uno metido en sus investigaciones; disertaciones sinfín.&lt;br /&gt;Para mí todo está muy claro. Hay que tener cuidado porque una persona con virus se puede infiltrar hasta tu cama y sólo el condón salva.&lt;br /&gt;Yo me doy cuenta de mi condición. Suspicaz que he sido, veo todos los días mi rostro al espejo. Le han salido ciertos puntos negros que no son sino los restos de pequeñas cicatrices que día a día voy arrancándole a la cara; mi semblante enfermizo, cierta mirada y sobre todo el tono de mi piel, cada vez más oscuro ante la menor presencia solar.&lt;br /&gt;Todo es igual. Mis niveles de defensas han subido, las CD4, de 236 a 449; tengo apenas 2,146 copias del virus. Casi indetectable, me dijo el doctor Durán; preocúpate cuando tengas 50 mil. No. Nadie me convencería de que el VIH se presentó una tarde de octubre tan atroz como letal.&lt;br /&gt;Podría vivir muchos años de a 5 mil 600 pastillas cada doce meses; estoy seguro de que al menos tres lustros, sí los aguanto.&lt;br /&gt;Todo parecería normal. 23 horas y media del día ni me acuerdo, pero es ahí, al caer la noche, cuando mi mujer se escapa de mis brazos, cuando esa barrera impenetrable le imide entregarse a mí nuevamente, cuando siento, entonces sí, intensamente, con toda su crueldad, la maldición que le cayó a mi torrente sanguíneo.&lt;br /&gt;No hemos hecho el amor en casi ocho meses, y no hay fecha para un reinicio.&lt;br /&gt;Es ahí, justo cuando debía asistir al ritual que le da sentido a mi vida, justo en los minutos del amor y del sexo, cuando me convenzo de que sí, soy un portador.&lt;br /&gt;Son instantes de una lucidez indescriptible; tu mente y tus sensaciones se enfrscan en una lucha por tomar el control. El deseo se reprime, una vez más.&lt;br /&gt;Sí, hay caricias, existen los arrumacos; por supuesto nos masturbamos con palabras al oído y dedos en el lugar preciso. Pero una penetración, como tal, no. Desde hace meses.&lt;br /&gt;Por qué. Porqué si a lo largo de todo el día nadie me puede convencer de que soy portador del VIH, unos cuantos minutos, los del amor, logran devastarme de tal manera.&lt;br /&gt;Trato de ser cada día mejor: ser humano, pareja, amigo. A veces lo logro. &lt;br /&gt;Pero no hay día en que no me pregunte: ¿por qué hubo de intoxicarse así mi destino?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-6273059111278180158?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/6273059111278180158/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=6273059111278180158' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/6273059111278180158'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/6273059111278180158'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2007/05/siete-meses-despus.html' title='Siete meses después...'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/Rkz32YTtf8I/AAAAAAAAADI/7rc2U6Hv-FE/s72-c/afp011001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4611363711920259763.post-3767058906344948590</id><published>2007-01-11T16:36:00.000-08:00</published><updated>2008-12-10T00:45:59.840-08:00</updated><title type='text'>El shock sin un mínimo de anestesia.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RabcZjk1mhI/AAAAAAAAAAM/RyRYhMzc1cU/s1600-h/IMG1117755783.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RabcZjk1mhI/AAAAAAAAAAM/RyRYhMzc1cU/s400/IMG1117755783.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018941166355585554" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era increible. Unos pasos apenas y los pulmones exigían más aire. Intentaba obtenerlo pero era imposible: la neumonía me estaba matando.&lt;br /&gt;Ya era un mes y medio de mal alimentarse. De bajar algunos gramos por hora. Pero 5, 10, 12 kilos menos en unas semanas fue tan preocupante que la visita a los médicos se hizo inevitable. Pero no. Acaso confiados en la digna vida que debía llevar, nunca supusieron que fuese un ataque inmisericorde a mis células Cd4.&lt;br /&gt;Mi esposa, al tener apenas la duda, amplia, de la infección, se acercó a mi  oído --postrado en cama, con todos los  signos vitales cerca del cero-- y me dijo, su mirada transparente observando con temor mis ya para entonces 54 kilogramos de peso.&lt;br /&gt;--Sea lo que sea, aquí me quedo. Contigo. Hasta el final. Porque te amo.&lt;br /&gt;Qué palabras. Una frase expresada en el momento justo, a unos minutos de visitar de cerca mi propia tumba, me hizo renacer.&lt;br /&gt;Lo peor: es necesario contestarlo todo. Y todo es mucho.&lt;br /&gt;Cada una de las preguntas de los médicos les va indicando el camino. Parejas sexuales. Hetero, Homo o Bisexual. Cuántas relaciones. Cómo. Y mucho más.&lt;br /&gt;Es terrible sobre todo cuando el reporte, minucioso y hasta exagerado, cae en manos de tu mujer, quien vuelve a la camilla a inquerir: ¿te acostaste con hombres?&lt;br /&gt;Ya va la camilla hacia la sala de urgencias.&lt;br /&gt;--No te preocupes --murmuró el médico--. De esta yo te rescato. Tengo muchos planes para tí.&lt;br /&gt;Pero a ella le dijo todo lo contrario:&lt;br /&gt;--Esta noche es crítica: esta entre la vida y la muerte. Vamos a tratar de rescatarlo.&lt;br /&gt;Doce días de hospitalización, insomnio, ganas del suicidio. Y el cerebro que no para.&lt;br /&gt;Que alguien detenga mis pensamientos, porque muero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4611363711920259763-3767058906344948590?l=palabrasalportador.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/feeds/3767058906344948590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4611363711920259763&amp;postID=3767058906344948590' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/3767058906344948590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4611363711920259763/posts/default/3767058906344948590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://palabrasalportador.blogspot.com/2007/01/el-shock-sin-un-mnimo-de-anestesia.html' title='El shock sin un mínimo de anestesia.'/><author><name>Pedro Díaz G.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02927691940632640063</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_bmnTHChRky4/RabcZjk1mhI/AAAAAAAAAAM/RyRYhMzc1cU/s72-c/IMG1117755783.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
